jueves, 12 de agosto de 2010

LA BAJADA BALTA DE MIRAFLORES

Los acantilados que forman el relieve de Miraflores y la Costa Verde, se fueron creando en un largo proceso que duró millones de años, pero es durante la era terciaria y cuaternaria, donde intervinieron 2 fenómenos como el movimiento del cauce y desembocadura del río Rímac (por lo que en sus suelos encontramos cantos rodados en abundancia) y los levantamientos de la corteza terrestre (como se aprecia en los acantilados de la Costa Verde). Así, poco a poco, se fue modelando esta peculiar característica de la costa Limeña.

Alrededor del año 500 d.C. la zona de Miraflores era dominada por la cultura Lima y su imponente Centro Ceremonial Administrativo que hoy conocemos como la Huaca Pucllana. Este sitio abarcaba una gran extensión, llegando muy cerca de la Bajada Balta, en donde en 1925 el norteamericano Alfred Kroeber, encontró un cementerio de la época, que se relacionaría con los constructores del asentamiento. De igual forma mucho canto rodado utilizado en la Huaca Pucllana fue extraído de lo que hoy conocemos como Bajada Balta.

La razón de ser de Miraflores fue el ser un "Balneario" por la facilidad de acceso al mar, que en esos tiempos se les llamaba “baños”, que estuvieron ubicados al final de la "Bajada" y cuyo tramo, debía hacerse obligatoriamente a pie. A pesar de haber sido siempre una playa de piedras los miraflorinos la preferían, sobre todas las demás, por su calmado oleaje y por ser el centro social durante el verano.

A fines del siglo XIX se construyó el edificio de los baños, el que era antiguamente de madera, decorado en el mismo estilo de la estación del tren, hasta que la municipalidad construyó en 1938, de acuerdo a los planos del arquitecto Hector Velarde, un inmueble largo de volumen de color blanco con cuartos para cambiarse, dividido en el centro por una saliente circular de 2 pisos que separaba a los hombres sobre la derecha mirando desde el mar de las damas a la izquierda.

De la misma forma, a fin de facilitar el tránsito por este camino de ripio y piedras sueltas, se decidió adoquinar con piedras y cantos rodados la bajada, y se sembraron ficus a fin de dar sombra los transeúntes

A esta “bajada a los baños” se le comenzó a llamar “Bajada Balta” debido a que al urbanizarse la zona también a fines del siglo XIX, se construyó la alameda Balta y la bajada a los baños fue su continuidad.

En la década del 40 se instaló, al costado del local de baños, el club Waikiki para el disfrute de la tabla hawaiana, debido a las bondades del oleaje miraflorino.

Con el tiempo este entretenimiento se convirtió en el deporte favorito de los jóvenes limeños por lo que más tarde otros clubes se sumaron al anterior, convirtiendo a los baños miraflorinos en una de las principales atracciones veraniegas de la capital.

Sobre la Bajada Balta en 1967 se construyó el Puente Villena, que lleva el nombre de uno de los más recordados alcaldes miraflorinos, Eduardo Villena Rey.

Los trabajos actuales de refacción que viene haciendo la Municipalidad de Miraflores, consisten en poner una capa de concreto debajo del adoquinado y canto rodado (ambos de piedra), ya que por la humedad este tipo de terreno cede ante el fuerte peso (hoy circulan autos), razón por la que había que fortalecer esta base, y luego se volverán a colocar las piedras tal como estuvieron antes, para no perder ese encanto romántico del siglo XIX.

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